Hay personas que ven un árbol y solo ven madera; Mariola Cruz ve un refugio de gnomos, un mapa hacia otros mundos y el secreto mejor guardado del bosque. Convencida de que el mundo visible es solo la superficie de algo mucho más grande, ha dedicado su obra a escribir para quienes miran donde nadie más mira.
Para Mariola, la infancia no es una etapa que simplemente se atraviesa, sino un superpoder que a menudo la sociedad intenta «curar». En un entorno que suele castigar lo que no comprende, sus historias sirven de voz y refugio para esos niños señalados por hablar con amigos invisibles o por preferir el brillo de las hadas al gris del asfalto. Sus relatos no solo entretienen: son herramientas de resistencia creativa diseñadas para que los pequeños «diferentes» descubran que su imaginación no es un defecto que deban esconder, sino la brújula que los guiará para transformar su realidad.
Bajo la premisa de que ser «raro» es simplemente tener un mundo demasiado grande para mentes pequeñas, Mariola Cruz busca demostrar que el mundo interior es el arma más poderosa para vencer cualquier etiqueta social. Sus cuentos son, en esencia, un manual de instrucciones para salir de la caja, reivindicar lo extraordinario y empezar a construir castillos en el aire con cimientos más firmes que nunca.